Thursday, November 23, 2017
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La Virgen de REGLA

VRC

 

La Virgen de REGLA, de Chipiona y su devoción.


La imagen de la Virgen de Regla es una talla de 62 cms. de altura, de una sola pieza, de madera policromada, sentada en un trono, con el Niño en pie sobre la pierna izquierda. En la segunda mitad del XVI la imagen se vistió y desde entonces mantiene el aspecto actual.
La Leyenda.- Como todas las grandes devociones marianas, la imagen tiene una leyenda que se remonta al siglo V; los vándalos, que cruzaron el estrecho de Gibraltar para invadir el el norte de Africa, tienen sitiada la ciudad de Hipona, en la que agoniza el obispo San Agustín; su diácono Cebrián logra escapar con la imagen y se instala en Chipiona, lugar de eremitas. Se le llamaría Nuestra Señora de Regla porque ante ella había escrito S. Agustín su famosa Regla. Con la invasión musulmana la zona quedó dominada por los sarracenos, y el prior de los ermitaños escondió la imagen en un pozo. Así encontró la imagen el 1330 un canónigo regular de León que, guiado por una inspiración, vino hasta este lugar.

La Historia, que es más sobria, nos sitúa en la reconquista del bajo Guadalquivir, tierra fronteriza poblada de fortalezas y castillos. En esa época Regla era un castillo de los Ponce de León, en cuya capilla recibía ya culto la imagen de la Virgen. A medida que avanzó la reconquista, y la línea fronteriza se trasladó al interior de la sierra, el castillo perdió valor estratégico y D. Pedro Ponce de León entregó la casa a la Orden de San Agustín, exactamente el 1.399.
 

Etapa agustina:
A partir de esa fecha el inmueble se transformó en convento agustino, en cuya iglesia fue aumentando el culto a la Virgen de Regla. Y la Santa Sede, a petición de la comunidad, otorgó indulgencias a cuantos "visitaren devotamente el monasterio y la Iglesia".
La fama de Regla se incrementa durante el barroco. Pescadores y navengantes frecuentan el santuario para agradecer los favores obtenidos por mediación de la Santa María de Regla, la Virgen marinera. Por estar su santuario en la desembocadura del Guadalquivir, los barcos que iban o venían de América, cuando estaba en Sevilla la Casa de Contratación, saludaban a la Virgen, cuyo santuario era lo último que veían antes de adentrarse en el océano.        
Metidos ya en el siglo XVII, el chipionero P. Diego Carmona, cronista del Santuario, cuenta que en pleno auge de la devoción, el prior Fr. Francisco Nuño construyó el año 1630 el Humilladero; la larga enumeración de milagros que se atribuyen a la Virgen y el halo de antigüedad que le da la leyenda, confieren a Regla una importancia similar a los grandes centros de devoción mariana.
Su devoción se extiende por toda la comarca y determinadas ciudades de España; "tiene altar en Sevilla, Cádiz, Madrid y en casi todos los pueblos de la comarca".
La devoción a la Virgen de Regla arraiga también fuera de España; llevada por misioneros y marineros, rebasó nuestras fronteras y llegó a Hispano América y Filipinas. Actualmente recibe culto en Bani (República Dominicana), La Habana (esta imagen fue canónicamente coronada el año 1956); en Tovar, ciudad del estado de Mérida, en Venezuela, donde la Virgen de Regla es patrona desde el 1709; se venera también en San Pedro de los Milagros, en la Antioquia colombiana. Recibe también devoción desde el S. XVIII en la Parroquia de Regla, de Lapu-Lapu City, en la isla filipina de Cebú.
Por lo que respecta a la vida de los agustinos de la casa, sabemos que fue casa de noviciado. En el convento había una escuela que funcionaba en régimen de media pensión. En la casa había también una Hospedería para uso de los peregrinos. Todo esto junto el servicio al culto del santuario, especialmente en el ministerio de la confesión, constituía la actividad de los agustinos.
El siglo XVIII marca una punto de inflexión. La nueva dinastía borbónica y la acción de los piratas, que saqueaban sistemáticamente estas costas, la pérdida de relevancia histórica de la nobleza, y de la consiguiente ayuda que los duques de Arcos y Medina Sidonia le venían otorgando, etc., todas estas circunstancias hacen que el santuario pierda importancia. No obstante, en el siglo XVIII el culto prosperó en los ampulosos rituales barrocos, los novenarios, las procesiones conventuales, etc. Un cronista de la época afirma: "Es hoy Convento de mucha observancia, y la imagen es visitada con gran devoción, en especial por los navegantes del mar Oceano, que con votos y ofertas ruegan en aquel templo por la felicidad de su navegación".
De esta época arrancan algunos romances y coplillas de ascendencia popular. Las coplas de los ciegos saludaban a la Virgen de Regla como "especialísima abogada de los incendios de fuego, de los Navengantes y Caminantes, de las Mugeres que están en parto. Las antologías de versos y sonadas populares nos muestran también la devoción cantada y vivida por el pueblo: "Vámonos los dos a Cái, Verás la Virgen de Regla, la más bonita que hay". "Madre mía de Regla, que malita se pone la costa del moro con viento de tierra". En tiempos más recientes, hacia el 2003, en el documental “Balseros”, hecho en Cuba, para mostrar la odisea de los cubanos que cogen la balsa para arribar a Florida, la gente que despedía a los balseros con este grito: “A remar, a remar, a remar, la Virgen de Regla los va a acompañar”.
Llegó la invasión francesa y el ejército galo saqueó el monasterio. Años después, el 1.835, con la desamortización se expoliaron las posesiones, el archivo y las más variadas pertenencias de la casa; la imagen de la Virgen fue llevada a la parroquia para ponerla a salvo
La influencia de los Infantes de Orleans, que veraneaban en Sanlúcar, propició la vuelta de la imagen a su camarín en solemne procesión, el 7 de septiembre de 1.852; el evento cobró tal relieve que presidió la procesión el propio cardenal de Sevilla, D. Judas Romo, acompañado de los obispos de Córdoba y Guadix, de numeroso clero, y fieles de toda la contornada. Los Infantes colocaron un capellán para garantizar la custodia y culto del santuario; esta etapa de los capellanes, si bien no fue muy brillante, contribuyó a recuperar el culto. El 1.867 se erigió la Hermandad de Nuestra Señora de Regla y, lo que es más importante, comenzó un flujo de devoción popular que no ha cesado de crecer hasta el día de hoy.
 
Etapa Franciscana           
Con la llegada de los Franciscanos el culto de Regla adquiere su mayor esplendor. El P. José Lerchundi, Prefecto Apostólico en Marruecos, apremiado por la escasez de misioneros, decidió fundar en el convento abandonado por los agustinos un Colegio-Seminario para formar misioneros. El 29 de agosto de 1.882 desembarcó en la playa de Chipiona la primera comunidad franciscana, procedente del convento de Santiago de Compostela.
El 8 de septiembre del 1882 se inauguró oficialmente del Colegio de Misioneros Franciscanos. En pocos años la Comunidad llegó a sumar casi un centenar de religiosos que, además de atender a las necesidades de la formación y restaurar los muros cuarteados del edificio, elevaron el nivel del culto hasta conferir una gran solemnidad a las funciones litúrgicas. La devoción popular se muestra no sólo en multitudinaria procesión del día de la fiesta cada 8 de septiembre, sino en la liturgia diaria del santuario, que se convierte en centro de peregrinaciones.
A principios de siglo ocurrió un hecho transcendental en la historia de la casa. El 1904 se demolió el antiguo santuario y comenzó la construcción del nuevo, neogótico, que consagró el Cardenal Espínola en enero de 1906.
El 1954 fue una fecha histórica en la vida centenaria del santuario: el Delegado Pontificio, Cardenal Segura, coronó canónicamente la Imagen, en un acto muy preparado por los Franciscanos en el que participaron los habitantes de Chipiona, la colonia veraniega y los municipios de Sanlúcar, Rota, Jerez y Puerto de Santa María.
En la actualidad, Regla es uno de los grandes santuarios de la provincia de Cádiz. Los peregrinos acuden de toda esta parte occidental de Andalucía y vienen durante todo el año. Con todo, el santuario se llena de vida durante la novena de la Virgen (30 agosto-7 septiembre). El día de la Virgen de Regla, 8 de septiembre, el santuario está lleno de fieles durante toda la mañana. Y cuando a las 6 de la tarde la Virgen sale en procesión toda la plaza y las calles que desembocan en el santuario están llena de fieles que aclaman a su Señora. Cuando la Virgen se recoge, pasadas las 9’30 de la noche son más de 30.000 las personas que despiden a la Virgen. El día siguiente, 9 de septiembre, tiene lugar el “besamanos”: todas las personas que lo desean esperan pacientemente en fila para entrar de uno en uno al santuario para besar la mano de la Virgen mientras encomiendan a toda su familia hasta el año próximo. Cada año suelen desfilar unas 5.000 personas. Y esa misma noche, ya de madrugada, la Virgen es devuelta de nuevo a su camarín, donde permanecerá hasta el año siguiente.
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